Música para niños compuesta por niños

musica_ninos_1Repertorio de dificultades progresivas para la enseñanza del piano. Libros I y II.

Editorial: Guadalupe.

“En los últimos tiempos estamos bastante habituados a valorizar y hasta a ver publicados y expuestos los dibujos de los niños, no así la música que estos componen. Por eso quisera mencionar aquí algunos conceptos en relación con la capacidad creativo-musical infantil, producto de largos años de observaciones y trabajo pedagógico con alumnos de todas las edades.

El niño hace música respondiendo a un impulso interno ya una necesidad de expresión genuina. Solamente reacciona frente a las estimulaciones externas cuando siente una coincidencia profunda, una verdadera conjunción, entre la propuesta que recibe y sus propios intereses. Por eso, la enseñanza debería tratar siempre de despertar esa necesidad y ese impulso antes que pensar la actividad creadora en función de los resultados posibles: las composiciones musicales del niño, en nuestro caso.

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Nuestro amigo el piano

nuestro_amigo50 piezas para niños compuestas por niños.

Editorial: Ricordi.

“La improvisación es una actividad habitual en mis alumnos. Antes de abordar sus lecciones, casi todos han llegado a sentir la necesidad de jugar libremente sobre el teclado durante algunos minutos. No siempre tienen conciencia del vínculo personal que tratan de establecer de este modo con la música. Este tipo de relación individual, lograda por el mismo niño, perdura y no pocas veces se transforma en el lazo firme que resiste las más agudas crisis en la relación con el instrumento, tan frecuentes a partir de la preadolescencia: el niño quizá podrá rechazar el estudio pero no el instrumento con el que se seguirá conectando e identificando en forma espontánea a través de la improvisación.

Yo enseño jugando. Mis chicos aprenden jugando. En la relación musical que se establece a través del piano, los niños llegan a lograr una participación activa, una entrega, una seriedad y un goce solamente comparables a los que se dan en las más afortunadas situaciones lúdicas.

Cuando los niños se desarrollan en forma sana y natural, un poco a cubierto de ciertas notorias interferencias antieducativas con que un ambiente ansioso, descreído, atiborrado de objetos y metas materiales y por ende, con una jerarquía de valores severamente trastrocada, los bombardea a través de los medios de comunicación masiva, conservan una extraordinaria capacidad para regocijarse y expresar asombro por todo aquello que involucra vida. No nos extraña, pues, que se sientan tan atraídos por la música, portadora de movimiento, emoción y energía sobre todo antes de comenzar el estudio “serio” de un instrumento.

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