Las imágenes no sólo llegan por los ojos sino también por los oídos

logohead_originalDiario La Gaceta. San Miguel de Tucumán. 29/03/2009

El Poder de la Música.

Domingo 29 de Marzo de 2009 19:09 | Dos no videntes contaron sus experiencias y las sensaciones que les producen los sonidos. Recuerdos de la infancia. Los estados de ánimo.

Si bien la ceguera significa para algunos la pérdida total o parcial de uno de los sentidos más importantes del ser humano, aun existen diferentes maneras de “ver”. La acepción “ver con los oídos” puede sonar un poco paradójica e inexistente. Sin embargo la realidad cotidiana de los no videntes ha demostrado que las imágenes no sólo llegan a través de los ojos, sino que muchas veces se generan en los estribillos de una canción de verano o en los acordes sibilantes de un atronador solo de guitarra. A fin de cuentas, está comprobado científicamente que si un bebé pierde la vista es capaz de desarrollar un oído absoluto.

“Para mí la música implica muchas cosas. Por un lado, me somete a diferentes sentimientos. Claro que todo depende de qué tipo de música esté escuchando. Me gusta un repertorio variado; la música instrumental de Secret Garden o algo lírico como El Divo, por ejemplo”, dijo Fabiana Blasco, que perdió la vista cuando tenía 26 años.
No en vano decidió cursar la licenciatura en Comunicación Social para aguzar aquel distintivo rasgo humano por vías poco convencionales, entre ellas la música. “Escuchar una canción me trae recuerdos de mi infancia y de mi adolescencia. Además me trae mucha paz espiritual. Las imágenes del cielo y del cerro son muy recurrentes, por lo general. En la mayoría de los casos el folclore y sus letras me representan mucho la naturaleza y como somos las personas. El tema “Gracias a la vida” de la compositora y cantante Violeta Parra me define tal cual soy porque me considero una persona muy agradecida con la vida. Hay una parte de la canción que dice “me dio dos luceros”; es en ese fragmento en el cual me identifico mucho porque en un tiempo pude ver”, añadió Blasco, que con 36 años, es todo un ejemplo de vida.
No hay discrepancia entre ciegos cuando la charla de café gira en torno a la música. Roberto Salvatierra, un no vidente de nacimiento, concuerda con las conclusiones de Blasco. “Primero relaciono la música con experiencias e imagino lo que viví con ellas. Una canción de los 90 me recuerda al colegio. Otras las relaciono con el viaje de egresados. El folclore, un asado con amigos”, explicó el joven de 23 años. Confeso fanático de la banda de rock La Renga, Salvatierra proclama a los cuatro vientos que la instrumentación sonora y artística significa un baluarte inexpugnable en su vida. “Todo el día escucho música. A veces le digo a mi hermana: ‘borrá tal tema porque me trae malos recuerdos’. Los clásicos tropicales de los 90 me generan alegría. También fui a recitales de La Renga y te puedo asegurar que me emociono mucho y me pongo rojo. Parece que Gustavo ‘Chizzo’ Nápoli (cantante y guitarrista del grupo) está enojado cuando canta pero es pura energía y eso es re-contagioso”, agregó. “Como un ciego hacia el fuego viaje”, ruge Chizzo en la canción “Cortala y Olvidala”. Salvatierra, como un émulo fiel, no se cansa de acudir a esa hoguera de imágenes que es la memoria. “Todo pasa por los recuerdos y las sensaciones de aquel momento. Me ayuda para el estado de ánimo. A veces me imagino las voces de las personas con las que estuve en aquel momento, escuchando aquella canción, y creo verlas”.

La Gaceta

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