Nuestra Elisa

Fallecimiento de la pedagoda española Elisa Roche. Falleció en Madrid el 9-3-2009
Palabras de Violeta H de Gainza, Sofía López Ibor y Polo Vallejo

Palabras de Violeta H. de Gainza

NUESTRA ELISA (falleció en Madrid el 9-3-2009)
IN MEMORIAM

A SU MADRE Y FAMILIARES. FELISA Y LUIS. MARISA, POLO, FERNANDO, SOFÍA, JUAN ANGEL
A SUS AMIGOS, COLEGAS, DISCÍPULOS Y EX-DISCÍPULOS

Elisa, mi amiga del alma, mi hermana en la música y en la pedagogía, el ser angelical que supo repartir con generosidad su musicalidad, su dulzura y su lucidez entre todos nosotros, acaba de cederle a la muerte luego de una larga y durísima batalla que en ningún momento consiguió arrebatarle la sonrisa a sus labios ni la fortaleza a su mente y a su corazón.

Por causa de la pedagogía musical, nos encontramos en España a finales de los setenta. Desde el primer momento, ambas sentimos la profundidad del vínculo que nos uniría luego, a través de los años y de la vida. (Es para mí invalorable todo lo que he recibido de ella, todo lo que compartimos: amistades, lecturas, músicas, proyectos, ideales…)

Música profunda, melómana sutil, su pasión por la educación musical la lleva a perfeccionarse en Austria y a recorrer otros países europeos. En la década del noventa investiga las nuevas metodologías y trabaja incansablemente en la reforma y modernización de la educación musical en España. A través de numerosas conferencias y esclarecedores trabajos escritos se aplica a la difusión de los principios básicos y las técnicas de implementación de una nueva y necesaria pedagogía musical.

Sin desmerecer a otros reconocidos profesionales del campo de las enseñanzas musicales en España, siempre nos ha parecido que Elisa Roche, por su versatilidad y sobre todo por su pensamiento profundamente abierto y renovador, por la idoneidad y creatividad que supo transmitir a sus discípulos más notorios (los de la generación que llamamos “intermedia”) era una figura especial, un verdadero referente, en el marco pedagógico-musical español de la segunda mitad del siglo XX. Por este motivo, tanto por sus méritos personales como por su lucha en pro de una moderna educación musical, el Foro Latinoamericano de Educación Musical (FLADEM), joven organización latinoamericana creada en 1995 en San José de Costa Rica, la distingue como uno de sus primeros Miembros Honorarios.

Considero, humildemente, que uno de los homenajes más preciosos que los músicos y especialistas españoles podr ían dedicar a la memoria de Elisa y a su valioso y apasionado trabajo sería la lectura sistemática, minuciosa y profunda, de sus propuestas e investigaciones pedagógicas a fin de impulsar los cambios educativos con los que esta gran profesora soñaba.

“La maestra” se lo merecía. Y talvez se regocije desde el más allá…

Violeta Hemsy de Gainza
Fundadora y Presidenta
Honoraria del FLADEM

Palabras de Sofía López Ibor

Querida Violeta,
Tus palabras llenas de emoción hacen temblar mis labios. Las he leído en alta voy y despacio, como se leen las buenas cartas- las cartas que nunca se olvidan.
Te escribo desde San Francisco. La semana pasada volé de urgencia a Madrid para estar con ella en sus últimos días. Solo pude estar a su lado en el hospital durante tres dias.

Yo conocí a Elisa de niña. Me fijé en ella cuando la ví dirigir un conjunto Orff en un programa de la televisión en blanco y negro y descubrí que ella era mejor proferosa que la que yo tenía en mi escuela. Años mas tarde colaboramos juntas con el director de orquesta Odón Alonso preparando la ópera El Diluvio de Noé de Britten. Yo tenía 18 años y había preparado el grupo de flautas. Elisa llevaba un grupo de láminas del colegio Alemán de Madrid.

Poco más tarde asistí a sus clases de pedagogía en el Conservatorio. En su primera clase práctica pidió un voluntario para enseñar a un grupo de niños de 6 años y yo levanté tímidamente la mano. Al final de la clase se acercó a mí y me dió un papelito. Era el teléfono de una profesora de alemán. Insistió en que estudiara para poder irme al Orff Institut en cuanto pudiera.

Pronto empezó nuestra colaboración como organizadoras de curso, escritoras de artículos y más. Siempre que estoy en Salzburgo la llamo por teléfono desde uno de los puentes del rio Salzach y le recuerdo que estoy allí por ella. Hablamos desde aeropuertos alrededor del planeta y le envio fotos de clases impartidas en Australia, Thailandia, Colombia, Bulgaria y países que empiezan por todas las letras del abecedario.

Pero cuando más agradezco sus enseñanzas es cuando escucho las voces de los niños en The San Francisco School. Esta misma semana me ha acompañado abrochando los zapatos a los de tres años y practicando la técnica de tres baquetas con los de 13. Mi coro ha cantado una canción de Finlandia para ella, y mis lágrimas han fluido al escuchar sus voces limpias y la energía de sus corazones. Elisa se pasea por mi aula cada día y mi mente está en constante diálogo con ella,

Mi maestra. Mi mentora. Mi amiga. Mi compañera de vicisitudes que me llamaba antes y despues de cada quimioterápia. Un día nos reímos mucho por teléfono cuando le decía- maestra, ¿no es increíble que un día me aconsejas sobre la mejor solución para el herpes y al dia siguiente estamos hablando sobre una canción búlgara en 7 /8?

Estas Navidades la llamé desde un avión de Iberia para decirle que me habían pasado a primera clase y que estaba sentada junto a Gustavo Dudamel. Y cómo disfutaba ella de saber que yo ando correteando por el mundo haciéndo lo que a ella mas le gusta! Enseñar música y danza. Vivir la experiencia artística. No puedo dejar de agradecerle su ayuda, su coraje y su apoyo incondicional.

Elisa. Como te echamos de menos¡

Un beso, Sofia

Palabras de Polo Vallejo

Queridísima Violeta,

Estuvimos con Elisa hasta el último momento en que se marcho a aquel lugar donde todos nos encontraremos de nuevo algún día. Seguro; allá donde están otros amigos, hermanos, padres, antecesores,…etc.

Hace tan solo una semana que hablaba con ella, físicamente débil en la cama del hospital, pero con ideas y palabras que brotaban todavía sabiduría, bondad y vitalidad; la misma con la que gracias a ella tantos hemos forjado nuestra formación musical y hemos creado ese vínculo invisible pero imborrable entre música y vida. La misma huella que tú también, Violeta, has dejado y sigues dejando en todos.

Has de saber que en aquella última conversación con Elisa, también tú apareciste en la conversación recordando aquel café que tomamos en su casa. También ayer, cuando hablaba con Juan Ángel mientras todos nos despedíamos por última vez de la querida Elisa.

Esta noche, en unos minutos, aparece mi programa de radio clásica de todos los miércoles por la noche (23:30 a 24:00) donde muestro los tesoros musicales de África negra. Una de las canciones, la que te adjunto con este mail y que espero puedas abrir, se la dedico a Elisa, donde quiera que esté y la escuche. La canción de un niño Teda del Tibesti, cordillera montañosa del Chad, que canta a la caída del sol y rememora lo largo que es el día sentado en el camello cuando la persona querida se halla todavía lejos.

Bueno, te mando besos desde la sierra madrileña. Gracias por tu correo tan nuestro. La música, siempre la mejor de las palabras.
Con todo el cariño.

POLO

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