Prefacio del libro: Liliana Herrero. Vanguardia y Canción Popular

lilianaEl autor de este libro es Damián Rodríguez Kees, director de cultura de la Universidad Nacional del Litoral, musicólogo y compositor.

Prefacio:

Ningún lenguaje vivo, vigente, es estático: siempre se encuentra en estado de movimiento, aunque no necesariamente de progreso. Sólo en épocas de dictaduras, de crisis severas, los bienes culturales pueden llegar a permanecer inmóviles, encapsulados.

Afirma Richard Sterba (1946-1947): “La experiencia musical del movimiento nos hace sentir un movimiento propio que parece armonizar simultáneamente con el del mundo exterior y nos permite identificarnos con el cosmos, es decir, sentir que los sucesos cósmicos pueden ser guiados y dirigidos por nuestro propio yo. Esto es lo que da a la música su facultad creativa que la distingue de las demás artes y nos hace pensar que el músico, más que cualquier otro artista, es un demiurgo…”(1)

“La música, increíble catalizadora de las funciones sensoriales, afectivas e intelectuales, tiende tempranamente a erigirse en un claro objeto del deseo, el amor y la necesidad humana, Este sentimiento construye un tipo de relación que progresivamente irá delineando un objeto musical cada vez más completo y preciso. La capacidad de percibir “objetivamente” la música es, justamente, uno de los requisitos esenciales asociados a la condición del músico profesional” (2)

Todo ser humano posee un “mundo sonoro interno”, un universo absolutamente único, conformado por recuerdos e imágenes sonoro-musicales cuya génesis se remonta a las primeras etapas de la vida. En ciertas culturas, en ciertos ambientes, en ciertas familias, existe una valorización y, por consiguiente, una estimulación particularmente intensa y temprana de este caudal, de esta vía regia de la expresión personal que depende, para su desarrollo, mucho más de lo afectivo y de una práctica movilizadora que de una educación sistemática, como lo demuestran las calidades alcanzadas por algunos músicos populares de renombre que no han tenido una formación académica.

En este libro, conceptos generales como los que se citan más arriba, relacionados con el extraordinario potencial que la música tiene para movilizar al ser humano, aparecen aquí y allá, de manera implícita, como fondo, junto a aquellos que constituyen la trama misma de la obra. Tal como lo enuncia el título, los tres ejes que Damián Rodríguez Kees elige para desarrollar su importante tesis son: Liliana Herrero, las vanguardias y la canción popular, alrededor de los cuales supo desarrollar un ideario básico en el que la música, la política, la historia y la filosofía se integran para construir un mosaico conceptual, que considero desde ahora imprescindible para quienes estudian, se dedican, o simplemente aman el arte, la música, la cultura, las tradiciones, y se preocupan al mismo tiempo por aguzar la conciencia para comprender la realidad, el tiempo y el lugar, en que les ha tocado vivir.

Si bien la obra fue originalmente planteada como un trabajo de investigación, considero que por sus características funciona a manera de un manifiesto artístico-ideológico, que cautiva y atrapa al lector. Compositor, oyente calificado y estudioso de los procesos musicales, se advierte a través de esta obra que DRK conoce de cerca la problemática de la música popular. Desde una posición claramente definida, profundiza con objetividad en las hipótesis que presenta, aportando información y argumentos de relevancia académica.

El autor no oculta la admiración que despierta en él, como músico, la postura estético-filosófica de LH, lo cual seguramente ha funcionado como disparador para el abordaje de este trabajo. La elección de LH como paradigma de una actitud vanguardista dentro del campo del arte y la música popular, no podría haber sido más acertada pues esta artista integra, como lo destaca DRK, un conocimiento filosófico y una conciencia social que refuerzan y significan el ejercicio de su práctica musical y artística.

En la estructuración general de la obra, el punto focal (Capítulo 3) lo ocupa el hecho estético-filosófico a indagar: el análisis musical de las siete obras de LH seleccionadas con ese objeto por el autor. Afirma DRK: “Cada canción, en el caso de LH puede ser tomada como un manifiesto sonoro, básico y primordial, conceptualmente sólido y con espacio para la autorreflexión y puesta en duda de su propio enunciado, haciendo así intervenir al oyente en la búsqueda de una verdad abierta, sin dogmatismos

En los arreglos, en el campo de la canción, suelen trabajarse los parámetros musicales básicos -ritmo, melodía, armonía, calidades sonoras, textura- como variables expresivas y estilísticas. En su rol de intérprete y como responsable de la versión vocal-instrumental, LH elige “descentrar” el discurso musical tradicional, sobre todo desde lo rítmico, lo melódico y lo textural (más que lo armónico propiamente dicho) para explorar, investigar y resignificar el mensaje poético musical .Tomando distancia del hecho sonoro, desplazándolo de su lugar tradicional, ella intenta profundizar tanto en su contenido como en la forma. En el Capítulo 4 de su libro, D.R.K. afirma acerca de L.H.: “Esta artista pone la tradición adelante, como desafío, no como un modelo estanco a reproducir”… “En las versiones de LH, la vanguardia en la canción popular argentina no se opone a la tradición, sino que la resignifica. Así, desde los márgenes, la vanguardia contribuye y es protagonista histórica de los procesos de configuración de identidades sociales.”

No es común que se den al mismo tiempo en un intérprete la lucidez de pensamiento y la capacidad artística de esta artista que, en algún momento, pudo afirmar que para ella pensar y componer son casi la misma cosa. Podría decirse que LH “abre” la música y trastoca su temporalidad en dimensión espacial, que despliega y recorre como si se tratara de un objeto material. A través de éste, apenas uno de sus múltiples gestos expresivos, LH transforma la tarea musical en un ejercicio de libertad y de movimiento.

La música convoca innumerables e impredecibles fantasmas personales y grupales. Atreverse con ella, así como se atreve LH, agregando y superponiendo sonidos, desalineando ritmos, componiendo artesanalmente sus texturas musicales, es por cierto -metafóricamente hablando- admirable y aleccionador…, un gesto de autonomía y afirmación personal que cualquier oyente lúcido anhela poder emular.

Al margen de los aspectos que en el libro se abordan de manera específica, será posible identificar a través de la lectura de estas páginas, una serie de cuestiones complementarias de interés para especialistas y amantes de las expresiones musicales y artísticas, tales como las siguientes:

– La clásica discusión acerca de cuál es, en qué consiste, la acción creativa del intérprete. ¿Éste es o no un creador, como se afirma unánimemente respecto del compositor? De ser así, ¿en qué consiste concretamente su labor creativa?

– El papel de la reflexión en el arte. ¿Se trata de algo que le concierne al artista o el pensamiento es tarea exclusiva de los críticos y los filósofos del arte?

– La acción generalizada que la música ejerce sobre el ser humano tiene tanto o más que ver con el poder de evocación y la función metafórica del sonido (lo que éste simboliza o representa), que con su efecto directo como significante. La lectura atenta de esta obra permite apreciar, desde diversos ángulos, las diversas connotaciones de la experiencia musical.

– Otro de los temas emergentes en este trabajo es el de la relación que existe entre la música culta o erudita y la música popular. Cuando el compositor erudito contemporáneo –o contemporáneo erudito- DRK entrevista a LH, reconocida intérprete de la música popular, la conduce a menudo hacia su propio campo para interrogarla acerca de sus preferencias y conocimientos específicos en materia de música contemporánea. Observa D.R.K.:”Si bien la relación de L.H. con la música contemporánea y los músicos contemporáneos es acotada, seguramente es menos acotada que en la mayoría de los músicos populares activos en el campo de la canción popular argentina”

– En varias ocasiones, en la obra se tocan aspectos de la sociología del arte. Por ejemplo, cuando se alude a la vocación pluralista de LH , quien en algunos de sus recitales supo convocar a una “asamblea” de músicos, para que cada uno aportara lo suyo; o bien cuando invita a colegas que cultivan diferentes géneros de la música popular –rock, jazz, tango, folklore, etc..- y culta, a integrarse con ella en sus versiones. En el Capítulo titulado “Palabras Finales”, D.R.K. expresa: “El rol de movilizar y subvertir el orden del campo a manera de “red” o “proyecto es una de las características principales de la vanguardia en la canción popular de nuestro país, que establece diferencias con otros espacios de las vanguardias en otros campos.”

– Respecto del papel que juega la intuición en el arte contemporáneo se destaca, también en repetidas ocasiones, la forma tan peculiar en que LH integra el azar como metodología “abierta” en su trabajo compositivo, técnica que no se contradice sino por el contrario refuerza el valor artístico de sus originales proyectos musicales. Los arreglos, las versiones, de LH no hacen más que reiterar, a través del tiempo, la presencia de una concepción estética propia y personal, no obstante los numerosos cambios registrados, a través de la última década, en las formaciones de instrumentistas que la acompañan en sus grabaciones y recitales. Los músicos cambian, pero el estilo, la estética sonora de LH, no sólo permanece sino se reafirma en cada nueva producción, lo cual habla de una concepción musical consciente y sólida.

En DRK contrastan su modestia personal con su rigor académico. En su rol de entrevistador demuestra poseer una gran “oreja”, una sensible disposición para escuchar al otro y permitirle expresarse con total libertad. Por otra parte, la concepción general y el desarrollo del proyecto académico que emprende con esta obra, ponen de manifiesto no sólo su versatilidad y conocimiento del tema sino una posición ideológica coherente con la tarea que aborda con solvencia.

En este libro, dirigido a un público muy amplio, se presentan temas que tienen que ver con nuestro presente y con nuestra historia política y musical, y nos alertan sobre la necesidad de establecer un compromiso profesional de carácter ético, político y filosófico con vistas al futuro. Con seguridad, aportará al lector nuevos ejes y perspectivas que permitan renovar el postergado debate sobre las múltiples funciones que cumple la música en la sociedad actual.

Encuentro saludable que una obra como ésta haya sido planteada desde la música, un campo por lo general bastante aséptico desde lo ideológico. Como usuaria de este importante y productivo esfuerzo profesional, debo felicitar al profesor DRK por haber escogido un tema de tal trascendencia y actualidad.

Violeta Hemsy de Gainza

Buenos Aires, Abril de 2006

(1) – pag.22. “Aproximación al problema del proceso musical”, Buenos Aires, Revista de Psicoanálisis 4 , (Asociación Psicoanalítica Argentina).

(2) – pag 121. Gainza, Violeta H. de, “Dos contribuciones al abordaje y comprensión de los procesos musicales” , en Patxi del Campo (coord.) (1997), “La música como proceso humano”, Amarú Ediciones, Salamanca.

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