Melodías para Formar

mercurioDiario EL Mercurio. Santiago de Chile. Chile. 21/04/2001

Aunque en muchos aspectos se ha considerado como una asignatura de bajo perfil, la educación musical llena una serie de necesidades personales y grupales, crea lazos afectivos y de cooperación, refuerza el desarrollo sicomotor y fomenta la responsabilidad y la constancia. La reforma educacional busca potenciar esta expresión artística integrándola a las otras áreas de la enseñanza, con el fin de formar individuos más sensibles y completos.

“Quien no se deja encantar por el arte de la música, difícilmente será capaz de acciones nobles”, declaró Shakespeare en el siglo XVI. El sentido de su afirmación no era del todo nuevo. Ya en la antigua Grecia, Platón y Aristóteles hablan tratado de desentrañar desde la filosofía los misterios de este arte invisible que brotaba del alma y a la vez formaba parte de ella.
Pero aunque Innumerables pensadores en distintos tiempos y latitudes han tenido para ella emotivas palabras de elogio, la música y su enseñanza no han encontrado en todas partes el sitial privilegiado que los sabios antiguos le concedieron.
“Todavía está extendida la Idea de que la educación musical -al igual que la educación física- es la asignatura para sacarse sietes y subir el promedio. No se ha valorado en su justa medida su aporte al desarrollo integral del niño”, afirma Concepción Martorell, jefa de la carrera de Educación Musical de la Universidad Andrés Bello y pedagoga de vasta experiencia.

Hasta antes de la actual reforma la música no tenla un espacio asegurado en la enseñanza. De hecho, muchos colegios y escuelas no cuentan con profesores especializados en el área.
“En Chile son pocos los que se han formado como pedagogos, y con mucha frecuencia el que enseña música es el profesor básico que toca guitarra u otro Instrumento, pero que no tiene formación en educación musical”.

violeta_mercurioLos expertos en el área no titubean al defender esta disciplina artística en vista de su impacto en el desarrollo armónico del individuo. “Aprender música, además de dar al niño o joven un gran placer, llena una serie de necesidades personales y grupales”, explica Violeta Hemsy, presidenta del Foro Latinoamericano de Educación Musical y autora de varios libros sobre la materia.
–No solamente satisface necesidades humanas profundas, sino que es un factor de contención, de equilibrio y desarrollo mental. A través del ritmo influye sobre los ordenamientos corporales; a través de las emociones que produce actúa sobre la afectividad, y a través de la estructura y de la armonía induce a un orden mental.
Esto independientemente del efecto que tiene el arte en general sobre las personas: “Al estar cerca de un objeto bello, verdadero, profundo, éste nos contagia de su perfección y armonía”, asegura la especialista, quien ofreció en Chile el seminario “Música y Creatividad”, invitada por la Universidad Andrés Bello.

Expresión Natural:

La música ha sido sindicada como la más metafísica de las artes y hay quienes aseguran que es la expresión artística que cala más profundamente el alma humana porque no es tangible; sólo transcurre en el tiempo.
Se la concibe, además, como una necesidad humana básica. “Cantar es una expresión natural en el hombre, una necesidad expresiva, tal como lo es el lenguaje. Desde los tiempos más antiguos nada trascendente ocurrió sin música; ésta acompañaba los rituales y todos los momentos importantes de la vida”, explica Violeta Hemsy.
Ya nivel individual no es difícil observar que un niño que está contento tararea una melodía o silba.
Los preescolares por ejemplo, se comunican integralmente, hablando, cantando y moviéndose mientras realizan cualquier actividad, puesto que el sonido y el movimiento son formas de expresar estados de ánimo y también de recibir estímulos del mundo.
“Los padres muchas veces les dicen a los niños que se callen, que no hagan ruido, pero no les dicen que dejen de dibujar cuando están haciendo garabatos porque respetan el garabato como la fase inicial de un proceso; en cambio, no se dan cuenta de que la producción de sonidos a veces desagradables, como los chirridos con los objetos, obedecen a una exploración del mundo y a una fase inicial de otro tipo de lenguaje”, especifica Violeta Hemsy.
El desarrollo de esta forma de comunicación y su posterior potenciamiento en la sala de clases a través de la educación musical apoya, además, otras facetas del aprendizaje y la socialización.

concepcion“La práctica musical crea una serie de lazos afectivos y de cooperación a través de la integración social de los alumnos, porque la música, ya sea el coro o el conjunto instrumental, sehace con otros, y detrás de ello está la interacción y la unidad. Un pianista y un violinista no pueden tocar juntos pensado en cosas distintas, por tanto, se fortalece la cohesión grupal”, afirma Concepción Martorell.
Se estimula además el desarrollo sicomotor que naturalmente está vinculado con la música. Así como una guagua comienza a mover las manitos al oír cantar a su mamá o un preescolar se mueve espontáneamente al escuchar una música, el niño que es educado musicalmente desarrolla la conciencia del propio cuerpo y la independencia neuromuscular al entrenar la respiración o aprender a tocar un instrumento, por ejemplo.
El aprendizaje musical involucra también el desarrollo de la capacidad de atención, concentración y memoria, y por cierto las habilidades de disociación: cuando se escucha una pieza musical por primera vez se reconoce una línea melódica que tal vez se puede seguir, pero en una segunda o tercera oportunidad el alumno es capaz de reconocer distintos instrumentos y líneas melódicas paralelas.
Por otra parte -agrega Concepción Martorell – , la música nunca trabaja sin las actitudes y los valores.
“El niño desarrolla la responsabilidad porque si tiene que tocar la flauta con alguien, no puede llegar sin saberse su línea melódica. De la misma forma se van fomentando actitudes como la constancia, la perseverancia, el compromiso y la entrega”.

Amar la Música

Si bien los distintos métodos para la enseñanza de la música han planteado formas de trabajo especificas, para Violeta Hemsy no existen fórmulas únicas. No obstante, a juicio de la especialista, la clase de educación musical debería ofrecer la posibilidad de cantar y de tocar Instrumentos.
“La música se hace con instrumentos y con voz, pero dado que el canto nace de lo más profundo del alma humana, no siempre es fácil; entonces, los instrumentos, al ser elementos externos, tienen la ventaja de ofrecer una forma de expresión a quienes les cuesta sacar lo de adentro “.
Pero más allá de esta recomendación la experta enfatiza la importancia de adaptar la educación musical a la realidad y necesidades propias. “El maestro, el sistema y la misma escuela deben buscar la respuesta más adecuada para los alumnos del grupo humano particular con que se está trabajando”.

Es lo que pretende hacer la reforma educacional en Chile, que ofrece la posibilidad de que cada escuela presente sus propios proyectos de educación musical de acuerdo a las necesidades propias.
Por otra parte al considerar la transversalidad de los contenidos se espera que la música pueda integrarse a las distintas áreas del aprendizaje.
Hasta ahora hemos aprendido en forma parcelada. No nos dábamos cuenta de que en otras asignaturas estábamos viendo materias que se podían reforzar y complementar con la música explica Concepción.
–Por ejemplo si en geografía se estudia la X Región, en música podemos contribuir enseñando “Los lagos de Chile”, si en historia se está revisando la Edad media, en música tenemos que hablar del trovador y el juglar, o si se está pasando la historia de la Iglesia, escuchar y aprender sobre el canto gregoriano.
Siempre que se cuente con profesores adecuadamente capacitados, integrar la música con otras áreas del conocimiento abre mayores posibilidades de despertar a esta forma de expresión artística.
“Una vez que se despierta no se apaga nunca más”, asegura Concepción Martorell.
A ello agrega que una persona que ha sido expuesta a la música desarrolla una sensibilidad particular que se expresa en distintas áreas y que tiene consecuencias de largo plazo, ya que el desarrollo cultural del país depende, de una u otra forma, de la calidad de la formación que reciban los futuros ciudadanos en el área artística.
-Un alumno que aprende a amar la música es capaz de comprometerse con ella y por tanto tiene conciencia de lo importante que es fomentar la cultura en el país en forma concreta, por ejemplo, contribuyendo a financiar proyectos en escuelas o instituciones. Y con eso, a la larga, vamos a tener personas más completas, más sensibles.

Mónica Cuevas Urízar

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