Entre la tradición y los nuevos métodos

dibu_clarin96Diario Clarín, suplemento educación. Buenos Aires, Argentina. 18/02/96.
Como se enseña música en los colegios.

Entre la tradición y los nuevos métodos.

En la Argentina conviven dos realidades * El aprendizaje tradicional se opone a las teorías innovadoras * Estas proponen una mayor libertad y una pedagogía más abierta * Para la nueva escuela, que se lanza este año, también soplan los vientos de cambio * Se incorporan el tango y el rock.

Durante años, estudiar música en la escuela fue aprender solfeo, cantar las canciones patrias, memorizar la biografia de los grandes compositores y repetir algunos conceptos del lenguaje musical.
Sin embargo, desde hace un tiempo, distintos especialistas y docentes comenzaron a cambiarle el rostro a las clases de música. La atención gira hacia la creatividad, la motivación y el conocimiento natural con el cual los chicos llegan al aula. Hacer música y aprenderla se fueron convirtiendo así en dos caras de una misma moneda.

Diferentes realidades

¿Cómo se enseña música en la Argentina?. Es una pregunta que no tiene una única respuesta. La realidad muestra colegios que aún siguen aferrados a las formas más tradicionales de enseñanza, con otros que incorporaron nuevas metodologías.
“En los colegios, la hora de música depende de quién está al frente en esa clase -señala Violeta Gainza, especialista en el tema-. Los chicos y el colegio pueden tener la suerte de contar con un profesor que se formó musicai y pedagógicamente. Pero si a ios chicos de primaria se les pregunta: “¿te gusta la música que te enseñan en el colegio? Yo pienso que la respuesta promedio, será negativa.”
Esa sospecha se confirma entre los estudiantes secundarios. En efecto, según una encuesta publicada por Clarín a fines del año pasado, casi un 20 por ciento de 300 adolescentes no dudaron en responder que, si les dieran a elegir, sacarían la materia Música de los programas.

clarin96En cambio, Inés Berenyi, Beatriz Stamati y Nilda Curto, supervisoras del área musical de la Municipalidad de Buenos Aires, defienden la forma en que se trabaja actualmente en el aula. “En 1986 se actualizaron los programas de música para la primaria, y en 1989 para el nivel inicial. Las nuevas currículas son verdaderamente de avanzada“, aseguran. Destacan también el desarrollo en las aulas de la “identidad nacional“, a través del acercamiento al folclore argentino y latinoamericano.
Yendo más adelante, los contenidos básicos comunes de la nueva primaria, la EGB, contemplan algunos cambios (Ver Al ritmo de los CBC).
Por su parte, Pepa Vivanco, quien hoy dicta cursos especiales para maestros de música, sostiene que en muchos colegios los cambios no llegan por la relación entre los distintos componentes de la escuela. “A veces, la formación de ciertos docentes les impide atreverse a probar con libertad, a investigar con los chicos de igual a igual. Y está también ese andamiaje de miedos, donde el chico le teme a la maestra y la maestra a la directora, Y finalmente se cree que lo prioritario es que todos estén quietos y callados.

Medio de expresión

Históricamente el acento en las escuelas estuvo puesto en la transmisión de los conceptos básicos del lenguaje musical, como pulso, ritmo, timbre y acento. “En definitiva a los chicos se les da conocimientos del lebguaje antes de que puedan explorarlos -agregan Liliana Zielonka y Ailet Stolier, licenciadas en Ciencias de la Educación-. Y se buscan en general respuestas únicas, con lo cual todos terminan contestando de igual manera.”
En tanto en algunos lineamientos curriculares, como por ejemplo los de la provincia de Buenos Aires, figuran como objetivos de música para la primaria: “cantar canciones”, “descubrir diferentes fuentes y formas de producción sonora” y “diferenciar sonidos según sus cualidades”.
Las supervisoras de la Municipalidad aseguran que el “concepto purista” de seleccionar en un coro a los que cantan bien y separar a quienes lo hacen mal ya pasó a la historia. En el terreno de lo que queda por hacer, las funcionarias fijan como prioridad la capacitación de los docentes.
“Habría que incentivarla más”, dice Berenyi. Y agrega: “Lo ideal seria que en todas las escuelas existiera un salón de música, un piano, más instrumentos, mayor bibliografia. Pero fundamentalmente una mayor articulación entre los institutos de formación docente y las escuelas”.
Zielonka y Stolier, que actualmente aplican sus experiencias en jardines de infantes, proponen una pedagogía que enseñe “música como medio de expresión del conocimiento de los chicos, de sus sentimientos y afectos, no para transformar a los chicos en músicos”.

Gainza, pionera de los cambios en el área, cree que “el gran problema es que los maestros van a clase con material que a los chicos no le interesa. Siempre, sea quien fuere, a todos nos gusta algo de la música. Y el docente debe conectarse con esa dimensión, que es universal. Los programas ahora hablan de contenidos `conceptuales’, `actitudinales’, `procedimentales’, y a mí es lo que menos me interesa. Lo que hay que cambiar es un resorte en la cabeza de la gente. Proponer una pedagogía abierta, que te conecte con la esencia de la conducta musical”.

COMO ES EN OTROS PAISES

Código universal de comunicación.

“En Inglaterra, por ejemplo, se busca que los chicos tengan un contacto con el lenguaje musical de la misma forma en que se relacionan con el matemático ya que ambos son un código universal de comunicación. La escuela tiene que formar a los alumnos en los distintos códigos, tiene que tener un concepto sobre la formación musical”, explicó a Clarín la especialista Violeta Gainza.
Por su parte, el canadiense Murray Schafer, uno de los grandes teóricos de la música en el mundo tiene como metodología preguntar a los chicos del secundario “qué es la música” Para uno la música es la ópera, o Bethoveen o el cantante popular, y hay otro que dice “es el pentagrama»
“Cada alumno -agregó Gainza se moviliza de una manera distinta. Y se ve como todas las respuestas pueden estar interconectadas. La experiencia demuestra que no hay criterios absolutos con respecto a los gustos. Hay que ver para quién, con qué realidad. Eso es poner en contacto la música con la realidad.

Al ritmo de los CBC

Los contenidos básicos comunes (CBC) -aquellos conocimientos que deberán aprender como mínimo todos los chicos del país- le dedican un capítulo a la educación artística: abarcan la enseñanza de la música, junto con los de la expresión corporal, el teatro y la plástica.
Entre el primero y el noveno año de la nueva educación general básica (EGB) los alumnos sabrán qué es el sonido, el ritmo, la melodía, la armonía, la textura musical la forma y el carácter.
Además de escuchar música y de conocer los instrumentos hay que cantar y tocar. Es decir, “golpear, sacudir, frotar, entrechocar, soplar y puntear”.
La magia de los registros -soprano, mezzosoprano contralto, tenor, barítono y bajo- debería dejar de ser un misterio Y no solo sonarán el folclore la música de cámara y la música sinfónica: el rock y el tango prometen ingresar a las aulas.
La dase no quedará limitada a los toc-toc y los triángulos. Parece que los profesores también hablarán de la nueva tecnología digital -órganos, sintetizadores y samplers- y de las grabaciones analógicas.

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