“El fracaso escolar es, por lo general, sinónimo de desmotivación, de desinterés por parte de los alumnos. Éstos se sienten cada vez menos motivados por una enseñanza que apunta a objetivos mediatos y estereotipados, a una supuesta formación sistemática, de carácter “científico", para la competencia en el mundo laboral; por una enseñanza apresurada y desprolija, pero sobre todo “lineal", en donde los temas se enlazan mecánicamente según criterios de ordenamiento pseudo-racionales, una enseñanza que no invita a participación y a la actividad sino a la acumulación y a la memoria.”
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